JOSÉ INÉS FIGUEROA VITELA
Si hoy el partido MORENA tuviera que nominar a sus candidatos para las elecciones locales del año próximo, en Tamaulipas, no tendría el mayor problema para identificarlos. El único problema es el tiempo… ah, y el espacio también.
Por todos los municipios y distritos uninominales electorales, abundan las encuestas que dan una clara definición de quiénes deben ser los candidatos a las alcaldías, con todo y sus planillas, así como a las diputaciones locales, con todo y sus suplencias.
Los y las presuntas prospectas, gozan de ventajas abismales respecto de sus más cercanos competidores de dentro y fuera; más de dentro que de fuera, porque, ya sabe, como en los tiempos del unipartidismo tricolor, ahora se trata sólo de sacar la candidatura morena, porque el triunfo, con la marca, en las urnas constitucionales, “viene por añadidura”.
Eso es lo que le da el derecho al partido de escoger finamente su papeleta, sacudiéndose de amagos, presiones, engaños, pleitos e inducciones.
Hablando de tiempo, las tantísimas mediciones que mandan maquilar y difundir los presuntos interesados, salen sobrando, porque el partido gobernante desde hace mucho que definió la agenda electoral de cara al 2 mil 27 venidero y de aquí a allá – “del plato a la boca…” dicen en el barrio-, muchas cosas pueden pasar.
Recapitulando, el 22 de junio de este 2026 se abre el registro para los aspirantes a coordinadores estatales de defensa de la cuarta transformación, en los 17 estados donde habrá elecciones de Gobernador el año próximo.
El 3 de agosto es la fecha de apertura para que se pintes los aspirantes a coordinadores distritales federales, el 21 de septiembre de los municipales y el 8 de noviembre de los distritales locales.
Léase, de los aspirantes a candidatos a gobernadores, diputados federales, alcaldes y diputados locales, respectivamente. En cada fecha, en cada caso, MORENA de inicio tendrá bien definido con qué va a jugar en la elección siguiente, porque, al final del día, los fines justifican los medios, reza bien la conseja popular.
Los despejes y despajes, vendrán de inicio, respecto de los esbozados, infiltrados y traicioneros a quienes ni derecho se dará al registro; las encuestas justificadoras vendrán después, hacia el cierre del año para las alcaldías y entrando enero, las de corte legislativo, sin derecho de pataleo.
La prerrogativa de última instancia que conserva el partido es que no solo es un concurso de popularidad, sino de afinidades, coincidencias, rectitudes, de fama pública. Todo eso tiene que ver con el tema del “tiempo”; hablando del “espacio”, la situación se pone más drástica.
En efecto, hoy MORENA tiene aspirantes de a montón, muy bien posicionados y posicionadas, en las encuestas conocidas y no precisamente reconocidas, la mayoría de ellas.
Sucede que esos “populares cuadros”, material puro de exportación, obligarían a MORENA a poner una sucursal en China, de cuyo origen aparecen los miles de seguidores y opinadores de las mentadas páginas, por donde se exhiben las clarividentes mediciones de los y las aspirantes tamaulipecas.
Segurito que allá arrasan en las urnas, porque en el terruño, los y las más, no son conocidos por el grueso de los potenciales electores, mientras algunos y algunas, de tan conocidos, resultan en indeseables.
Quienes saben del lado por donde masca la iguana morena, no se andan desgastando en pleitos y promociones madrugadoras y estériles. El líder político estatal, quien no es otro que el Gobernador AMÉRICO VILLARREAL ANAYA, lo dijo una vez y definitivamente: cuando sean los tiempos, quienes sean “los buenos”, se les va a avisar; todo en su momento; ahora no es tiempo.
El calendario aquel, producto de un acuerdo plenario partidista nacional, debería ser un referente para quienes no encuentran la punta del hilo de la madeja. Las “listas en chino” para allá van. ¿A qué tanto brinco estando el suelo tan parejo?








