En junio y julio no se registraron lluvias en Nuevo Laredo, pero en agosto cayeron 231 milímetros agua, en septiembre 39, en octubre 14 y 14 más en lo que va de noviembre.
En lo que va del año 2022 suman 396 milímetros de lluvias, y se prevé que sean 500 milímetros al terminar el año, según el promedio anual de esta ciudad, informó David Negrete Arroyo, representante en México de la Comisión Internacional de Límites y Aguas, CILA.
Sin embargo, lo que llueve en esta ciudad no beneficia al Río Bravo, que adquiere el agua de las precipitaciones pluviales que se registran en Chihuahua, donde afortunadamente han sido copiosas y llenaron sus presas.
Los escurrimientos del excedente fueron a dar al Río Bravo y a las presas La Amistad, de Coahuila, y Falcón, de Tamaulipas. “Observamos que la presa de La Amistad ahorita tiene un 44 por ciento de su capacidad útil, anteriormente tenía un 22 por ciento, entonces se duplicó, tenemos ahorita lo doble, y en el caso de la Presa Falcón llegó a tener un 11 por ciento y ahorita trae un 18 por ciento.
“Esto nos indica que con las lluvias que hubo en esta temporada de verano fue un alivio, vamos a decir de que estaban las presas demasiado bajas y con esto alcanzó cierto nivel que garantiza a lo mejor algo de riego y el abastecimiento para las ciudades fronterizas”, comentó Negrete Arroyos.
Sin embargo, no se resuelve el problema de sequía, pues para ello necesitaban que hubiera llegado un huracán, lo cual no ocurrió, y está por terminar la temporada de huracanes, explicó.
Lo más de 300 milímetros de precipitaciones pluviales que hubo este año en Nuevo Laredo, beneficia a los agricultores, solo en parte. Todavía se podrían formar pequeños sistemas, por lo que estima que las lluvias continuarán durante lo que resta del año.









