En una muestra de la creciente alianza militar entre Rusia y Venezuela, dos buques militares rusos, la fragata Almirante Gorshkov y el petrolero Akademik Pashin, han arribado al puerto de La Guaira, cercano a Caracas. Este despliegue forma parte de una gira que incluyó una escala previa en Cuba, otro aliado importante de Moscú en la región. La llegada de estos buques subraya la firmeza de los lazos entre las dos naciones en medio de la tensa situación geopolítica global.
El Ministerio de Defensa ruso informó que estos buques pertenecen a la Flota del Norte y estarán en Venezuela «varios días». La Almirante Gorshkov es reconocida como la fragata más avanzada de la flota rusa, en servicio desde 2018, y está acompañada por el petrolero Akademik Pashin. La visita de estas naves tiene como objetivo «mostrar la bandera y garantizar una presencia naval en importantes zonas operativas», según un comunicado del ministerio.
El vicealmirante Edward Centeno Mass, segundo comandante y jefe del Estado Mayor de la Armada venezolana, recibió a la tripulación rusa, destacando la amistad y solidaridad entre los dos países. Los marineros rusos fueron agasajados con un recorrido por el casco histórico de La Guaira y las llaves de la ciudad como símbolo de bienvenida.
La visita de los buques rusos no es solo una cuestión de protocolo diplomático; también representa un mensaje estratégico en la región. Venezuela, bajo el liderazgo del presidente Nicolás Maduro, ha sido un firme aliado de Rusia, apoyando sus acciones internacionales, incluida la invasión a Ucrania. Maduro ha descrito al presidente ruso, Vladimir Putin, como su «hermano mayor», y ha celebrado su reelección como un «buen augurio para el mundo». Esta relación es vista con recelo por muchos en la comunidad internacional, pero es celebrada por ambos gobiernos como un baluarte contra la influencia occidental.
El Comando Sur de Estados Unidos ha calificado la escala de los buques rusos en Venezuela como una visita de «rutina» y ha asegurado que no supone una amenaza. Sin embargo, esta interpretación contrasta con la percepción de una creciente militarización en la región por parte de potencias extranjeras.
Los buques rusos seguirán su ruta por el océano Atlántico después de su estancia en Venezuela, continuando con sus «labores» en el marco de una demostración de fuerza y presencia global por parte de Rusia. Esta visita es parte de una serie de movimientos estratégicos que incluyen ejercicios con armas de misiles de alta precisión, realizados antes de su llegada a La Habana, y refleja la intención de Moscú de mantener una fuerte presencia militar en el hemisferio occidental.
La estrecha colaboración entre Rusia y Venezuela es un componente clave en la política exterior de ambos países, que buscan consolidar su influencia y contrarrestar la hegemonía de Estados Unidos en la región. Con la próxima aspiración de Maduro a un tercer mandato, la alianza con Rusia promete seguir siendo un pilar fundamental de su estrategia de gobierno y defensa.
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