El Bayer Leverkusen se coronó campeón de la Supercopa de Alemania tras un emocionante duelo contra el Stuttgart, donde empataron 2-2 en tiempo regular y se impusieron 4-3 en la tanda de penales. A pesar de jugar más de la mitad del partido con un hombre menos, el equipo dirigido por Xabi Alonso logró evitar la derrota en los últimos minutos gracias a un gol crucial de Patrik Schick en el minuto 88, llevando el partido a la definición por penales.
El Leverkusen comenzó fuerte, adelantándose en el minuto 11 con un gol de Victor Boniface, pero Stuttgart igualó rápidamente con Enzo Millot al minuto 15. La situación se complicó para el Leverkusen cuando Martin Terrier fue expulsado en el minuto 37, dejando al equipo en desventaja numérica. Stuttgart aprovechó la situación y se adelantó con un gol de Deniz Undav en el minuto 63, manteniendo la ventaja hasta el dramático empate de Schick.
En la tanda de penales, el Leverkusen fue impecable, anotando todos sus disparos, mientras que Stuttgart falló dos, permitiendo a los pupilos de Xabi Alonso celebrar su primer título de la temporada. Este es el primer título de Supercopa para el Bayer Leverkusen, quien previamente solo había disputado este torneo en 1993, perdiendo ante el Werder Bremen.
El triunfo marca un comienzo positivo para la temporada del Leverkusen, que bajo la dirección de Xabi Alonso, sigue mostrando la actitud y determinación que les llevó a ganar la Bundesliga y la Copa de Alemania en la temporada anterior. Aunque perdieron la final de la Europa League ante el Atalanta, el equipo sigue siendo una fuerza dominante en el fútbol alemán, rompiendo la hegemonía del Bayern Múnich y consolidándose como un contendiente serio en Europa.









