Siguiendo las recomendaciones de las autoridades sanitarias, Laredo y el condado de Webb se mantendrán con las mismas medidas de protección contra el COVID-19, incluyendo la exigencia en el uso de los cubrebocas o mascarillas a las personas que entren a sus edificios, aun cuando ese requerimiento fuera eliminado, junto con otras restricciones, a nivel estatal por el gobernador a través de una Orden Ejecutiva que entra en vigor a partir de hoy.
En la video conferencia de ayer, el regente municipal Robert Eads y el juez del condado Tano Tijerina consideraron que aún es muy prematuro liberar a la comunidad de las precauciones de prevención, tomando en cuenta que la protección facial, junto con la vacunación, ha sido factor determinante en la significante baja de los casos infecciosos, hospitalizaciones y muertes.
Ambos funcionarios dijeron que dentro de las próximas semanas estarán observando el desarrollo de la pandemia, para seguir con otras medidas, según sea la situación que se presente.
Previamente, Richard Chamberlain y el doctor Víctor Treviño, autoridades de Salud en Laredo coincidieron en opinar en que es necesario seguir con las mismas medidas, tomando en cuenta que apenas el 10 por ciento de la población ha sido vacunada, lo que implica que el riesgo de contagios aún está latente.
“Hay que esperar más (tiempo) y no bajar la guardia”, recomendó Treviño, tras asegurar que para abrir al 100 por ciento las actividades de la población, podría ser saludable si el 75 por ciento de los residentes ya está vacunado, principalmente las personas de más de 65 años, que son las más propensas a morir infectados.
Indicó que los riesgos de infección continuarán por lo que es necesario que los residentes sigan con las mismas medidas, para evitar a otro “período de locura” de 115 días, en los que se registraron 400 muertes, principalmente entre el personal de salud.









