En un desarrollo que marca un hito en la creciente controversia sobre la migración en la frontera sur de América, un juez federal de Estados Unidos ha ordenado que Texas retire una gran barrera flotante del banco del Río Grande. Esta decisión, emitida por el juez del Distrito de Estados Unidos, David Ezra, se produce después de las protestas de los gobiernos de Estados Unidos y México contra la polémica táctica implementada por el gobernador republicano, Greg Abbott, para frenar la migración en la región.
La barrera, compuesta por boyas, fue defendida por Texas en una audiencia reciente como una medida necesaria para reforzar la seguridad fronteriza debido a la creciente afluencia de migrantes. Sin embargo, el Departamento de Justicia de Estados Unidos argumentó que estas acciones no solo violan las leyes federales, sino que también afectan las relaciones con México.
El litigio se originó después de que el gobierno federal solicitara a Texas que eliminara las barreras y, al no recibir una respuesta favorable, presentara una demanda contra el estado. Según un análisis reciente, aproximadamente el 80% de la barrera se encuentra en el lado mexicano del río, lo que ha generado preocupaciones sobre la seguridad y ha habido informes de personas que se han ahogado debido a las boyas.
El gobernador Abbott ha defendido la barrera flotante en declaraciones públicas, pero las familias que buscan cruzar el río continúan enfrentando obstáculos en su camino hacia Estados Unidos, sorteando la barrera y otras obstrucciones. La controversia ha generado un debate sobre cómo abordar la migración en la frontera y ha suscitado preocupaciones sobre las relaciones entre ambos países.









