El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha intensificado las restricciones en la frontera sur para frenar el flujo de migrantes, especialmente en un momento clave a poco más de un mes de las elecciones presidenciales. Desde junio de 2023, el gobierno de Biden ha implementado medidas para reducir los cruces fronterizos irregulares, y esta semana se anunció un nuevo endurecimiento de estas políticas, lo que subraya la importancia del tema migratorio en el escenario político actual.
Inicialmente, las restricciones establecían que la frontera con México se cerraría temporalmente cuando se registraran más de 2,500 cruces irregulares en un promedio de siete días. Sin embargo, con la nueva normativa, este período de cierre se extenderá a 28 días consecutivos antes de que se considere reabrir los pasos fronterizos. Además, se incluirán en las estadísticas a los niños no acompañados procedentes de países no fronterizos con Estados Unidos, lo que aumentará la posibilidad de alcanzar los límites que desencadenan el cierre.
A pesar de que las restricciones no se aplican a menores que viajan solos, víctimas de tráfico humano, migrantes con visados, o aquellos que utilizan vías legales como la aplicación CBP One, la decisión ha provocado críticas. La Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU) ha condenado la medida, calificándola de «ilegal» y argumentando que el derecho al asilo no debe ser negado a quienes huyen de situaciones peligrosas. Omar Jadwat, directivo de la ACLU, insistió en que las personas que buscan protección no deberían ser forzadas a esperar por una cita para presentar su solicitud de asilo.
El tema migratorio ha sido central en la campaña electoral que enfrenta a Biden y su equipo contra el expresidente republicano Donald Trump. A pesar de los esfuerzos de la administración demócrata para reducir los cruces ilegales, las encuestas reflejan que muchos votantes confían más en Trump que en la vicepresidenta Kamala Harris para manejar la crisis migratoria. Trump ha acusado a Biden y Harris de permitir la entrada de millones de migrantes ilegales al país, aunque las cifras oficiales indican que las autoridades han interceptado a aproximadamente 10 millones de personas desde enero de 2021, con 8.5 millones de intentos de cruzar la frontera con México.
A pesar de la retórica política, los números muestran que la administración de Biden ha logrado reducir significativamente los cruces en los últimos meses. En agosto de 2023, se registraron 107,503 cruces irregulares en comparación con los más de 300,000 que se contabilizaron en diciembre de 2022, lo que refleja una tendencia a la baja en el flujo migratorio.
Sin embargo, el tema sigue siendo altamente polarizador y se espera que juegue un papel crucial en las elecciones presidenciales de noviembre de 2024, donde los votantes tendrán que decidir entre las promesas de una reforma migratoria de Harris y la postura antimigrante más dura de Trump.









