El republicano Jim Jordan, conocido por su postura combativa y su alianza con el expresidente Trump, no logró ganar la presidencia de la Cámara de Representantes de Estados Unidos. Jordan obtuvo 200 votos, 17 menos de los 217 necesarios para asegurar el puesto, ya que 20 de sus compañeros republicanos votaron en su contra.
El legislador de Ohio, que ha pasado años luchando con líderes de su propio partido, fue nominado para reemplazar a Kevin McCarthy, quien fue destituido como presidente de la Cámara de Representantes por un grupo de republicanos el 3 de octubre. Si Jordan hubiera ganado, habría ocupado uno de los puestos más poderosos en Washington, como el segundo en la línea de sucesión presidencial.
Sin embargo, no está claro cuántos de los oponentes republicanos de Jordan se mantendrán firmes en las votaciones posteriores. Las luchas internas en el partido republicano han dejado a la Cámara incapaz de abordar asuntos urgentes.
Jim Jordan, fundador del grupo House Freedom Caucus, ha sido una figura divisiva en el Capitolio. Su nominación como presidente ha dividido aún más al partido republicano. La Cámara de Representantes está actualmente bajo control republicano con un margen estrecho de 221 a 212, lo que significa que no tienen margen de error en votaciones divisionistas.
Si Jordan no logra obtener apoyo, podrían surgir nuevos candidatos republicanos. El resultado de esta votación tiene importantes implicaciones para la política en EE. UU., ya que afecta la capacidad de la Cámara para abordar cuestiones críticas, como el apoyo a Israel y Ucrania y la financiación del gobierno.
Los partidarios de Jordan ven en él un eficaz defensor de los recortes de gastos y otras prioridades republicanas en las negociaciones con el presidente demócrata Joe Biden y el Senado, que también está bajo control demócrata. Mientras tanto, los demócratas han presentado a Jordan como un extremista que recibiría órdenes del expresidente Donald Trump, lo que ha generado críticas y división en el Congreso.
Este resultado marca un capítulo más en las tensiones internas del partido republicano y sus efectos en el liderazgo y la toma de decisiones en el Congreso de Estados Unidos.









