Decenas de miles de mujeres islandesas, incluida la primera ministra Katrin Jakobsdóttir, participaron en una huelga de 24 horas para denunciar la desigualdad de género en Islandia. La protesta se centró en cuestiones como las diferencias salariales en comparación con los hombres, la violencia de género y la destacada carga de trabajo no remunerado que las mujeres a menudo enfrentan, como el cuidado de los niños.
Durante la huelga, escuelas, bibliotecas y hospitales se vieron afectados, ya que el personal femenino se unió a la protesta, y los hospitales solo atendieron casos de emergencia. Esta protesta masiva, bajo el lema «¿A esto le llamas igualdad?», fue la primera huelga de un día completo en Islandia desde un evento similar hace casi medio siglo en 1975, cuando el 90% de las mujeres islandesas dejaron de trabajar en protesta por la desigualdad de género.
A pesar de la reputación de Islandia como uno de los países más progresistas del mundo en igualdad de género, aún persisten disparidades salariales en algunas industrias y profesiones, donde las mujeres ganan al menos un 20% menos que los hombres islandeses. Islandia ha encabezado el índice de brecha de género del Foro Económico Mundial durante 14 años consecutivos, pero estas diferencias económicas siguen siendo una preocupación.
La huelga busca llamar la atención sobre la persistente necesidad de acción para abordar las disparidades de género y promover la igualdad en un país considerado un «paraíso de igualdad». Según un estudio de la Universidad de Islandia, el 40% de las mujeres islandesas experimentan violencia sexual y de género en algún momento de sus vidas.
La manifestación fue una muestra de solidaridad y unidad en la lucha por la igualdad de género, no solo en Islandia sino en todo el mundo, recordando a las generaciones anteriores de mujeres que lucharon por los derechos de las mujeres.









