Un grupo de indigentes que merodean por la zona centro de la ciudad, se han apoderado del exterior de la que fue la sucursal de la tienda FAMSA por varios años en el centro de la ciudad.
A diario estas personas acuden con sus pocas pertenencias como cobijas, carritos de supermercado, y algo de comida o bebida, para pernoctar o quedarse esperando por la ayuda de algún alma caritativa que les brinde algunas monedas o alimento.
El problema de la indigencia, ha estado siempre presente y en muchos casos se trata de personas que padecen de sus facultades mentales, que no tienen familiares, mientras que en otros son personas que tienen enfermedades como el alcoholismo, que los arrastra a vivir en precarias condiciones.
Informes de la Dirección de Protección Civil y Bomberos, que dirige Humberto Díez de Pino, indican que en muchos casos se les invita a pernoctar en el albergue temporal municipal, pero las personas prefieren dormir en la calle, ya que “El albergue tiene un horario y no se les permite tomar bebidas alcohólicas en el interior”.
Así mismo, aunque se les brinda la oportunidad de dormir cómodos, con agua corriente ya sea fría o caliente y se les da algo de alimento, no quieren ingresar.
En muchos casos los indigentes, tienen familia, pero estos no los pueden localizar o viven en otras ciudades, ya que muchos llegan desde Monterrey pidiendo ride en algún momento de lucidez.
Esta situación es bastante compleja, ya que las autoridades tienen pocas facultades para tratar con alguna persona en situación de calle, lo que también conlleva un tema de derechos humanos y violaciones a las garantías individuales.










