Canadá e India se encuentran inmersos en una seria crisis bilateral, con expulsiones mutuas de diplomáticos, en el contexto del asesinato de un líder sij en el oeste de Canadá. El líder en cuestión, Hardeep Singh Nijjar, ciudadano canadiense, fue asesinado a tiros frente a un templo sij en Surrey, un suburbio de Vancouver, en junio pasado. El primer ministro canadiense, Justin Trudeau, ha planteado «elementos creíbles» que sugieren la posible responsabilidad de India en el asesinato de Nijjar, quien había sido designado «terrorista» por India tres años antes.
La tensión ha escalado rápidamente, con India anunciando la expulsión de un diplomático canadiense de alto rango en respuesta a la expulsión previa de un alto diplomático indio por parte de Canadá. El gobierno indio justificó esta medida citando la «creciente preocupación por la interferencia de diplomáticos canadienses en nuestros asuntos internos y su participación en actividades antindias».
Trudeau calificó la posible implicación de India en el asesinato de Nijjar como una «violación inaceptable de nuestra soberanía». India, por su parte, ha negado categóricamente estas acusaciones, describiéndolas como «absurdas» y destacando su compromiso con el estado de derecho y el respeto por la soberanía de otros países.
Hardeep Singh Nijjar era un activista partidario de la creación de un estado sij independiente conocido como Jalistán. Las autoridades indias lo buscaban por presuntos actos de terrorismo y conspiración para cometer asesinatos. Sin embargo, Nijjar negaba estas acusaciones.
La crisis ha tenido un impacto significativo en las relaciones bilaterales, con la suspensión de las negociaciones para un acuerdo de libre comercio entre Canadá e India y la cancelación de un viaje del ministro de Comercio canadiense al país asiático.
El gobierno canadiense ha instado a India a cooperar en la investigación para esclarecer el caso, y expertos han señalado que estas acusaciones podrían tener un efecto de gran alcance en las relaciones internacionales si se confirman. La diáspora sij en Canadá, que ha sido objeto de preocupación por parte del gobierno indio, ha sido un tema central en esta crisis, ya que India teme que pueda respaldar movimientos separatistas en su territorio.
En resumen, la crisis entre Canadá e India se agrava a medida que las acusaciones de la posible participación de India en el asesinato de un líder sij en Canadá generan tensiones diplomáticas y comerciales significativas entre los dos países.










