Las Fuerzas Armadas de Bolivia irrumpieron la tarde de este martes en el Palacio de Gobierno con el fin de realizar un golpe de Estado contra el presidente Luis Arce. Alrededor de las 15:00 horas, ciudadanos y medios de comunicación comenzaron a observar la movilización de tanquetas y personal militar en la Plaza Murillo, generando gran preocupación y alarma entre la población.
El comandante del Ejército de Bolivia, General Juan José Zúñiga, fue visto llegando al Palacio en un vehículo blindado, encabezando la operación. Los movimientos militares fueron rápidamente interpretados como un intento de derrocar al gobierno democrático de Arce, quien ha enfrentado varias tensiones políticas desde su elección.
La respuesta al intento de golpe fue inmediata tanto a nivel nacional como internacional. La Central Obrera Boliviana (COB), uno de los gremios laborales más grandes del país, anunció una huelga general indefinida en defensa del gobierno de Arce. En un comunicado, la COB calificó la acción de los militares como un “intento de golpe de Estado” y llamó a la población a movilizarse para proteger la democracia y el estado de derecho.
El expresidente Evo Morales, que sigue siendo una figura influyente en la política boliviana, también condenó enérgicamente el golpe. Morales denunció la movilización militar en sus redes sociales, describiéndola como un atentado contra la democracia y convocando a una movilización nacional para defender al presidente Arce y su gobierno.
Líderes internacionales no tardaron en expresar su preocupación y rechazo ante los acontecimientos en Bolivia. La presidenta electa de México, Claudia Sheinbaum, afirmó que lo que estaba ocurriendo era un atentado contra la democracia y ofreció su apoyo incondicional a Arce. El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, también condenó enérgicamente el intento de golpe y reafirmó su respaldo al gobierno legítimo de Bolivia.
Desde Chile, el presidente Gabriel Boric manifestó su preocupación y expresó su apoyo a la democracia en Bolivia, condenando la acción de las fuerzas militares. La presidenta de Honduras, Xiomara Castro, convocó de urgencia a los presidentes de los países miembros de la CELAC para condenar lo que describió como un acto de fascismo.
La Organización de los Estados Americanos (OEA) también se pronunció, declarando que no tolerará el “quebrantamiento del orden constitucional legítimo en Bolivia” y llamando a todas las partes a respetar la democracia y la constitución del país.
En medio de estas tensiones, el gobierno de Arce ha mantenido su postura firme en defensa de la democracia. En un mensaje a la nación, el presidente Luis Arce denunció los movimientos irregulares de algunas unidades del Ejército y llamó a la calma y la unidad del pueblo boliviano para enfrentar esta crisis. Arce instó a las fuerzas armadas a respetar el orden democrático y constitucional del país.
El clima en Bolivia sigue siendo tenso y la comunidad internacional mantiene una estrecha vigilancia sobre los desarrollos. La movilización de las tropas y el despliegue de tanquetas en la Plaza Murillo han creado un ambiente de incertidumbre y preocupación sobre el futuro político del país. Los llamados a la paz y al respeto a la democracia resuenan en todo el continente mientras Bolivia enfrenta uno de los momentos más críticos de su historia reciente.









