Al considerar que el estado violó las leyes que rigen las vías navegables colocando las barreras a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México.
AUSTIIN, TX.- Una Corte federal de Apelaciones confirmó un fallo de un tribunal inferior que ordenaba a Texas retirar una serie de boyas instaladas en las aguas del Río Grande –el llamado “muro flotante”–, al considerar que el estado violó las leyes que rigen las vías navegables colocando las barreras a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México.
La remoción será temporal, en espera del resultado de la demanda federal contra el gobernador Abbott y el Estado.
La acción del tribunal de apelaciones restablece la orden emitida en septiembre por el juez estadounidense David Alan Ezra que exige que las boyas de gran tamaño, que se extienden por alrededor de mil pies, se remuevan del centro del río.
Cuando emitió su orden, Ezra dijo que el Departamento de Justicia de Estados Unidos había demostrado que probablemente prevalecería su argumento de que la colocación de barreras flotantes en el río internacional sin el consentimiento del Cuerpo de Ingenieros del Ejército viola la Ley de Ríos y Puertos de Estados Unidos.
El panel del Quinto Circuito, con un miembro en desacuerdo, tomó la decisión con 2 votos a uno.
“Como argumenta Estados Unidos, todas las estructuras enumeradas en la Sección 10 (de la Ley de Ríos y Puertos) están construidas en el agua y tienden a ser obstáculos u obstrucciones a la navegación”, afirma el fallo sin firmar. “En otras palabras, todas estas estructuras son objetos tangibles que ‘interfieren o disminuyen’ la navegación al requerir que los buques se muevan alrededor de ellas”.
El gobernador Greg Abbott, quien figura en el estado de Texas como acusado en la acción judicial, ordenó que se colocaran las boyas en el Río Grande como parte de su iniciativa multimillonaria de seguridad fronteriza conocida como Operación Estrella Solitaria (Operation Lone Star).
Abbott ha dicho que la cadena, que está anclada con bloques gigantes de concreto que descansan en el recodo del río, no se puede escalar ni nadar por debajo y, por lo tanto, disuadirá los cruces ilegales hacia Texas.
Abbott ha dicho que emitió la orden para colocar las barreras en el río sin buscar el visto bueno del Cuerpo de Ingenieros porque tiene el derecho constitucional de proteger a Texas de una “invasión”.
En su fallo, Ezra expresó escepticismo sobre esa afirmación y el Quinto Circuito lo respaldó. “Las pruebas ante el tribunal de Distrito no demostraron que la barrera flotante tuviera ningún impacto significativo para disuadir cualquier ‘invasión’ percibida, por lo que es poco probable que su eliminación cause un daño irreparable a Texas”, afirma el fallo del tribunal de apelaciones.
En su disidencia, el juez del Quinto Circuito Don Willett dijo que el Departamento de Justicia no logró demostrar que el estrecho y poco profundo tramo del Río Grande donde se colocaron las boyas sea navegable, por lo que no debería estar cubierto por la Ley de Ríos y Puertos.
“La opinión mayoritaria y el tribunal de Distrito pasan por alto esta ley bien establecida y distorsionan la prueba de navegabilidad”, escribió Willett, ex juez de la Corte Suprema de Texas. “A pesar de los muchos intentos de la mayoría y del tribunal de Distrito de argumentar lo contrario, Estados Unidos no ha demostrado que probablemente prevalecerá al demostrar que estos mil pies fueron históricamente utilizados o susceptibles de uso en el comercio interestatal o extranjero y, por lo tanto, históricamente navegables”.
En una publicación en las redes sociales, Abbott prometió continuar apelando el asunto ante la Corte Suprema.










