El jefe del Grupo Wagner, Yevgueni Prigozhin, iba camino a Moscú cuando el presidente bielorruso, Alexander Lukashenko, anunció que Prigozhin aceptaba detener el movimiento de personas armadas de la compañía Wagner en territorio ruso.
Esta decisión sorprendente ha llevado a Lukashenko a proteger a Vladimir Putin de la desestabilización en Rusia durante la guerra en Ucrania.
Agradecido, el Kremlin ha elogiado los esfuerzos de Lukashenko.
Lukashenko busca evitar que los combates en Ucrania se extiendan a su territorio y amenacen su estabilidad.
Ha ofrecido su mediación debido a su relación personal con Prigozhin. Aunque Lukashenko intentaba mantener cierta autonomía de Putin, recientemente ha dependido completamente de él para sofocar las protestas en Bielorrusia.
Este cambio de roles fortalece la autoridad de Lukashenko y debilita a la oposición interna. Aunque los detalles del acuerdo entre Lukashenko y Prigozhin no se conocen completamente, es probable que Lukashenko vigile de cerca al jefe mercenario. A pesar de su fortalecimiento, Lukashenko seguirá dependiendo de Rusia en el futuro.
La participación de Lukashenko en la crisis también le brinda la oportunidad de posicionarse como un interlocutor en la región. Esto muestra la fragilidad y la hostilidad interna en Bielorrusia y su dependencia del régimen ruso.









