En el primer debate presidencial, Xóchitl Gálvez criticó fuertemente el “plan C” del gobierno, calificándolo como el “plan corrupción”.
La candidata opositora busca recortar la ventaja de Claudia Sheinbaum en las encuestas, presentando iniciativas para combatir la corrupción y fortalecer la transparencia.
Además, enfatizó propuestas en educación, salud y no discriminación. Con un enfoque en la justicia social, Gálvez se posiciona como una alternativa sólida en la contienda presidencial, prometiendo cambios significativos para el país.
Su participación en el debate marcó un punto crucial en su campaña, mostrando determinación y claridad en sus propuestas para enfrentar los desafíos actuales de México.









