Ninguno de los nueve aspirantes sin afiliación partidista logró reunir el respaldo ciudadano requerido para postularse como candidato independiente en las elecciones presidenciales. A pesar de cumplir con los requisitos necesarios para contender, ninguno alcanzó las 961,405 firmas ciudadanas exigidas, lo que excluye su presencia en la boleta electoral para los comicios del 2 de junio.
El Instituto Nacional Electoral (INE) informó que, si bien 15 ciudadanos obtuvieron apoyo suficiente para competir por cargos legislativos de manera independiente, ninguno logró el respaldo necesario para la presidencia. Entre los aspirantes más destacados, Eduardo Verástegui obtuvo el mayor número de respaldos, alcanzando el 14.47% de las firmas requeridas, mientras que Ulises Ruiz, exgobernador de Oaxaca, apenas consiguió el 6.22%.
La dificultad radica en los requisitos legales considerados excesivos por expertos, lo que ha permitido que, en lugar de ciudadanos comunes, figuras políticas descontentas con los partidos utilicen esta vía para buscar cargos. Esta situación plantea la necesidad de repensar el proceso de las candidaturas independientes, enfocándose en un marco más equitativo tanto para partidos como para aspirantes independientes, según Arturo Espinosa, director de Strategia Electoral.
El declive de esta figura de participación ciudadana se ha evidenciado desde 2018, y algunos expertos atribuyen esta disminución al cambio político encabezado por Andrés Manuel López Obrador, que ha impulsado una percepción de ruptura con los esquemas tradicionales de los partidos políticos, disminuyendo el atractivo de las candidaturas independientes como alternativa.
Aunque se concibieron como una oportunidad para perfiles ciudadanos más cercanos a la población, las candidaturas independientes han experimentado un limitado éxito, lo que plantea la urgencia de una revisión profunda en el diseño de este proceso para garantizar una mayor efectividad en futuros comicios.









