Javier Claudio
Ubicado en punto crítico el desempeño de la actividad de albañil, luego que, ante el severo déficit de mano de obra en este oficio, dio paso acelerado a la informalidad, como una inapropiada atención de este tipo de trabajadores, el retraso en obras y el afectado ingreso del trabajador en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).
“Se sabe de antemano que las construcciones privadas se cubren de los efectos que provoca el déficit de albañiles, contratando en forma temporal a cualquiera que se preste, con ello bajo la calidad y sin cobertura social en el IMSS”, apuntó Jesús Javier García, administrativo de una constructora.
Indicó que para cubrir el déficit se contrata de todo hasta ocupar migrantes, mexicanos repatriados, así como jóvenes que buscan una oportunidad en el IMSS, además de que en la mayoría de las ocasiones piden al trabajador improvisado.
“Es el mismo problema que se tiene en otras ciudades donde se carece de albañiles, de ahí que se ocupen personas que realizan esta actividad de forma empírica, lo que al final se traduce en construcción de baja calidad”, dijo el entrevistado.
Agregó que el problema es grave, por ser un oficio donde la demanda es alta, pero la oferta de trabajadores es baja.
Señaló que lo ideal es no frenar la obra al contar con el personal que se necesita para completar la cantidad requerida de trabajadores en cada obra.
Abundó sobre el incumplimiento del alta en el IMSS de los trabajadores contratados, debido a que por ser informales se tiene dificultad para cumplir con la ley, pues son una pieza útil hasta que la obra está por concluir y entonces se les deja de trabajar.
“Esta situación ha formado un círculo vicioso, pues no existe pago de cuotas para el IMSS, se enfrentan las inspecciones con amago de sanción y se tiene que hacer un mayor esfuerzo para asegurar de que sea de calidad”, agregó en parte el constructor Manuel Jesús Olivas.
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