El gobierno de Estados Unidos, encabezado por Donald Trump, decidió aplazar un mes la imposición de aranceles al sector automotriz de México y Canadá, socios comerciales en el T-MEC, según informó la Casa Blanca este miércoles. El secretario de Comercio, Howard Lutnick, adelantó que el presidente podría establecer exenciones para automóviles y otros productos que cumplan con los lineamientos del tratado.
En una reciente llamada con los directores ejecutivos de Ford, General Motors y Stellantis, Trump sugirió la posibilidad de renunciar temporalmente a los aranceles del 25% para los vehículos que cumplen con los requisitos del T-MEC. Según Lutnick, sectores específicos que han respetado el acuerdo podrían obtener una moratoria en los impuestos a las importaciones. Además, la medida también contemplaría la eliminación del arancel del 10% sobre las importaciones de energía canadiense, como el petróleo crudo y la gasolina, siempre que cumplan con las Reglas de origen del T-MEC.
La decisión busca evitar impactos negativos en la economía de Canadá y México, ya que el comercio con Estados Unidos representa el 75% de las exportaciones mexicanas y una parte importante de sus importaciones. No obstante, Trump también utilizó la llamada con el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, para discutir el tráfico de fentanilo, acusando a ambos países de no hacer lo suficiente para frenar el contrabando de la droga hacia territorio estadounidense.
Para la industria automotriz, la exención de aranceles es vista como una ventaja crucial, ya que las cadenas de producción de Ford, GM y Stellantis dependen del libre comercio entre los tres países del T-MEC. Las reglas actuales del tratado establecen que al menos el 75% de la fabricación debe realizarse en la región para acceder a beneficios fiscales. Además, un 40% del contenido de los automóviles de pasajeros debe producirse en Estados Unidos o Canadá, mientras que el umbral para las camionetas es del 45%.
Los fabricantes de automóviles han expresado su respaldo a la inversión en Estados Unidos, pero también han solicitado certeza en las políticas arancelarias antes de realizar cambios significativos en su producción. Stellantis, en un comunicado enviado a sus concesionarios, reiteró su disposición a colaborar con la administración de Trump, pero enfatizó la necesidad de un tiempo prudente para adaptarse sin afectar la operatividad ni a los consumidores.
La medida también beneficiaría a marcas extranjeras con presencia en Estados Unidos, como Honda y Toyota, siempre que sus modelos cumplan con los requisitos del T-MEC. Sin embargo, aquellas empresas que no alcancen el umbral establecido seguirán enfrentando el arancel del 25%.









