Laredo entró en una de las etapas más críticas al llegar al cuarto día sin agua potable y sin visos que terminen pronto las reparaciones en el tubo troncal de 36 pulgadas de diámetro, averiado desde el viernes, por lo que más de 19 mil familias, de las 38,760 conectadas al servicio, se encuentran sin una gota del vital elemento en sus hogares.
Esta situación provocó que las autoridades declararan un Estado de Emergencia, con el objetivo estratégico de poder obtener fondos federales y estatales que ayuden a restablecer el servicio, teniendo como única opción reemplazar ese tubo alimentador y colocarlo a sobresuelo, para que así se pueda reanudar el servicio.
El alcalde Pete Sáenz dio a conocer lo anterior en una conferencia de prensa y explicó que debido a que esa tubería data desde hace más de 50 años, no resistió las abrazaderas que le colocaron para sellar la fuga de agua.
Sáenz reconoció que la red de distribución debió haber sido reemplazada desde hace muchos años, no que ahora apenas hace 3 se iniciaron estos trabajos, muy demasiado tarde.
Arturo García, director de Servicios Públicos Municipales, explicó que los siguientes pasos consisten en cancelar el tubo afectado y colocar sobre la calle uno nuevo, de 300 pies de largo, para conectarlo a la planta de agua de la Jefferson.
Admitió que estas labores tardarán días, quizá toda la semana, para poder regresar todo a la normalidad, por lo que las autoridades iniciaron un Plan de Acción para poder ayudar con agua embotellada y de cisterna a la comunidad afectada, para lo cual se instalaron varios centros de distribución desde el día 1, pero ha sido insuficiente porque el líquido se está agotando rápidamente, Guillermo Heard, el director del Centro de Operaciones de Emergencia aseguró que ya duplicaron las compras de agua al HEB de San Antonio y el Valle de Texas, a fin de asegurar el abasto, mientras dura el problema.









