Los niveles de agua han estado cayendo durante años y más rápido de lo que predijeron los expertos
AGENCIAS
El Paso, Tx.- Los niveles del embalse han estado cayendo durante años, y más rápido de lo que predijeron los expertos, debido a 22 años de sequía empeorada por el cambio climático y el uso excesivo del río.
Las temperaturas abrasadoras y la nieve que se derrite menos en la primavera han reducido la cantidad de agua que fluye desde las Montañas Rocosas, donde se origina el río antes de que serpentee 2 mil 334 kilómetros al suroeste y entre en el Golfo de California.
Ya se han tomado medidas extraordinarias este año para mantener el agua en el lago Powell, el otro gran embalse del río Colorado, que se encuentra río arriba del lago Mead y se extiende a ambos lados de la frontera entre Arizona y Utah.
El agua del lago corre a través de la presa Glen Canyon, que produce suficiente electricidad para alimentar entre un millón y 1.5 millones de hogares cada año.
Después de que los niveles de agua en el lago Powell alcanzaron niveles lo suficientemente bajos como para amenazar la producción de energía hidroeléctrica, los funcionarios federales dijeron que retendrían 592 millones de metros cúbicos de agua para garantizar que la represa aún pudiera producir energía.
Esa agua normalmente se dirigiría al lago Mead.
Con las reducciones del martes, Arizona perderá un poco más de agua que este año, cuando se cortó el 18 por ciento de su suministro.
En 2023, perderá un 3 por ciento adicional, una reducción agregada del 21 por ciento de su asignación inicial. Se espera que México pierda el 7 por ciento de los 1.5 millones de acres-pie (185 millones de metro cúbicos) que recibe cada año del río.
El año pasado, perdió alrededor del 5 por ciento.
El agua es un salvavidas para las ciudades del desierto del norte, incluida Tijuana, y una gran industria agrícola en el Valle de Mexicali, justo al sur de la frontera con el Valle Imperial de California.
Nevada también perderá agua, alrededor del 8 por ciento de su suministro, pero la mayoría de los residentes no sentirán los efectos porque el estado recicla la mayor parte del agua que se usa en interiores y no usa toda su asignación.
El año pasado, el estado perdió un 7 por ciento.









