El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, ha emitido una declaración de «Conflicto Armado Interno» en el país y ha ordenado la intervención del ejército para enfrentar a los «terroristas». Esta decisión sigue a la toma de rehenes en una televisora y otros actos violentos recientes en diferentes ubicaciones de Ecuador.
Noboa había decretado previamente el estado de excepción después de disturbios en varias cárceles, que resultaron en retenciones de guardias penitenciarios y la quema de colchones en al menos seis prisiones. El estado de excepción permitió la actuación conjunta de las Fuerzas Armadas y la Policía para controlar las prisiones.
En su comunicado más reciente, el presidente anunció la capacidad de las Fuerzas Armadas para llevar a cabo acciones militares «bajo el derecho internacional humanitario y respetando los derechos humanos».
Estos eventos se desencadenaron tras la incursión de encapuchados armados en la televisora TC en Guayaquil durante una transmisión en vivo, generando escenas de pánico y solicitando ayuda. Además, se informó sobre ingresos similares en la Universidad de Guayaquil y un hospital local, con la presunta intención de secuestrar médicos.
El expresidente Rafael Correa expresó su apoyo a Noboa, afirmando que el crimen organizado ha declarado la guerra al Estado, instando a la unidad nacional y a movilizar más personal policial para abordar la situación.
La declaración de «Conflicto Armado Interno» y la intervención militar buscan hacer frente a la creciente violencia perpetrada por grupos armados, buscando restablecer la seguridad y proteger a la población ecuatoriana.









