En un hecho sin precedentes, un jurado de Manhattan ha condenado al expresidente Donald Trump por 34 cargos de falsificación de registros comerciales, relacionados con el pago a la actriz de cine para adultos Stormy Daniels para silenciar sus acusaciones de un romance con Trump antes de las elecciones de 2016. Este veredicto histórico marca la primera vez que un expresidente de Estados Unidos es condenado por un delito grave, y se produce en un momento crucial mientras Trump busca nuevamente la presidencia.
Trump, que se declaró inocente de los cargos, ha denunciado el juicio como una «vergüenza» y un intento de la administración Biden para dañarlo políticamente. Sin embargo, el fiscal de distrito de Manhattan, Alvin Bragg, enfatizó que la justicia ha prevalecido, y que el veredicto es el resultado de un proceso judicial independiente y no influenciado por el gobierno federal.
El veredicto ha desencadenado una serie de reacciones en el ámbito político. El presidente Joe Biden, por su parte, ha utilizado la noticia para movilizar a sus seguidores, señalando que la única forma de mantener a Trump fuera de la Oficina Oval es a través de las urnas. En un mensaje en redes sociales, Biden subrayó la importancia de las elecciones de noviembre, mientras que su campaña advirtió que Trump probablemente está recaudando fondos a un ritmo récord tras el veredicto.
Los republicanos se han apresurado a defender a Trump, criticando el sistema judicial y calificando el juicio de politizado. Figuras destacadas como la presidenta de la Conferencia Republicana de la Cámara de Representantes, Elise Stefanik, y el líder de la mayoría de la Cámara, Steve Scalise, han manifestado su apoyo a Trump y han instado a sus seguidores a redoblar esfuerzos para asegurar su victoria en las próximas elecciones.
Por otro lado, Michael Cohen, exabogado de Trump y testigo clave en el juicio, expresó su alivio y afirmó que la verdad finalmente ha prevalecido. Cohen, quien testificó sobre los pagos a Stormy Daniels, describió el veredicto como una forma de rendición de cuentas necesaria para el país.
El juez Juan Merchan ha fijado la sentencia de Trump para el 11 de julio, pocos días antes de la Convención Nacional Republicana, donde se espera que Trump sea nominado oficialmente como el candidato presidencial del partido. Las posibles penas incluyen desde libertad condicional hasta un máximo de 20 años de prisión, aunque la naturaleza no violenta de los cargos y la falta de antecedentes penales de Trump podrían influir en una sentencia menos severa.
Las reacciones en las calles y en los medios de comunicación reflejan una nación dividida. Mientras algunos celebran lo que ven como una victoria para la justicia, otros denuncian el veredicto como un ataque partidista. Este evento no solo redefine el futuro político de Trump, sino también el panorama electoral de 2024, aumentando la tensión en una de las contiendas más polarizadas de la historia reciente de Estados Unidos.









