El proceso de selección de candidatos a gubernaturas en Morena ha desencadenado una intensa lucha interna entre los principales contendientes que buscan asegurar las postulaciones deseadas. Esta dinámica enfrenta a los llamados «puros» o «históricos» de Morena con los recién llegados del PRI y el PAN, quienes aspiran a candidaturas.
Esta disputa interna ha llevado a dos cambios en las decisiones originales tomadas por el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) en septiembre. Inicialmente, se acordó que solo cuatro aspirantes (dos mujeres y dos hombres) serían sometidos a encuesta en cada entidad; sin embargo, la presión interna llevó a permitir que más de cuatro aspirantes compitieran en las encuestas. Esto resultó en tres entidades con cinco aspirantes, tres con seis y tres con siete.
Esta controversia interna ha provocado divisiones dentro del partido, como el caso de Morelos, donde se excluyó a la senadora Lucía Meza, a pesar de su liderazgo en las encuestas, acusándola de tener vínculos con el fiscal estatal, Uriel Carmona.
Otro cambio fue la fecha de publicación de los resultados de las encuestas, programada originalmente para el 30 de octubre, pero pospuesta al 10 de noviembre debido a las diferencias internas causadas por la necesidad de cumplir con las reglas de paridad de género establecidas por el INE.
La competencia entre los 21 aspirantes en nueve estados se ha vuelto intensa, con alegaciones de excesos en el uso de dinero, anomalías en cargos anteriores y, en algunos casos, incluso enfrentamientos físicos entre seguidores. Esta disputa refleja una lucha interna por la supremacía en Morena y la búsqueda de las preciadas candidaturas a las gubernaturas.









