El cruce de carga en Nuevo Laredo presenta dos caras opuestas: mañanas con rutas de exportación prácticamente vacías y tardes con una saturación extrema. A ello se suma la falta de personal en los módulos de importación, lo que agrava aún más los retrasos.
“Es frustrante. Sabemos que perderemos gran parte del día y que, como operadores de transfer, solo podremos hacer un viaje. Además, padecemos hambre y sed mientras esperamos cruzar”, lamentó David Isaías Olvera Maldonado, operador de una empresa de transporte.
Olvera criticó la falta de coordinación entre agencias aduanales y empresas de autotransporte, lo que impide optimizar los tiempos de cruce.
Por su parte, Norberto Sifuentes, otro operador, señaló que estos retrasos han sido una constante durante años, pues aunque se implementan acuerdos para mejorar los tiempos, estos solo funcionan por unos días antes de que vuelvan las mismas fallas.
A diario, un promedio de 7,500 camiones con carga de exportación cruzan hacia Estados Unidos, pero la mayoría lo hace después de las 2:00 p.m., lo que genera congestionamientos.
Un empleado de vialidad del Fideicomiso del Puente III del Comercio Mundial confirmó que estos flujos irregulares afectan la eficiencia del comercio transfronterizo.










