Varios congresistas de Estados Unidos han presentado una resolución en la que expresan «profundo pesar» por la contribución de Washington en el golpe de Estado liderado por Augusto Pinochet en Chile en 1973. Además, instan al gobierno de Estados Unidos a desclasificar más documentos relacionados con los eventos del 11 de septiembre de 1973 y lo que sucedió durante el gobierno de Pinochet hasta 1989.
La resolución reconoce el papel desestabilizador de Estados Unidos en las instituciones políticas chilenas y en la consolidación de la dictadura militar de Pinochet. Este gesto de disculpa se produce antes de la llegada del presidente chileno, Gabriel Boric, a Washington, tras su participación en la Asamblea General de la ONU en Nueva York.
El golpe de Estado de 1973 derrocó al presidente Salvador Allende, quien intentaba superar la crisis política y económica del país a través de un plebiscito. Las Fuerzas Armadas, con el apoyo de Estados Unidos en el contexto de la Guerra Fría, llevaron a cabo el derrocamiento.
Si bien el Departamento de Estado ha desclasificado fragmentos de dos documentos de 1973 que revelan que el expresidente Richard Nixon estaba al tanto de los planes militares para derrocar a Allende, los congresistas creen que es necesario un mayor compromiso. La resolución llama a la publicación y desclasificación de los archivos restantes de Estados Unidos relacionados con los eventos antes, durante y después del golpe militar.
La iniciativa cuenta con el apoyo de congresistas como Bernie Sanders, Tim Kaine, Alexandria Ocasio-Cortez, Joaquín Castro y Greg Casar. Ocasio-Cortez subraya la importancia de reconocer el pasado complicado de Estados Unidos y de proporcionar respuestas a las muchas preguntas pendientes sobre los eventos en Chile durante ese período. La resolución también elogia al pueblo chileno por su esfuerzo en la reconstrucción de una democracia fuerte y compromete al Congreso a contribuir en la búsqueda de la verdad.









