MCALLEN, TX. – Los comisionados del condado de Cameron aprobaron el martes una resolución en su reunión ordinaria para oponerse a la instalación de boyas fronterizas flotantes por parte del Departamento de Seguridad Nacional de EE. UU. (DHS, por sus siglas en inglés) a lo largo del Río Grande, con base en preocupaciones de carácter humanitario y ecológico.
A principios de enero, la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, y el jefe de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos, Michael Banks, visitaron Brownsville para anunciar el despliegue de las boyas a lo largo del río, con el objetivo de disuadir los cruces fronterizos ilegales bajo el marco de la llamada “Ley Grande y Hermosa”.
Estas no son las primeras boyas que se instalan en el Río Grande. El gobernador de Texas, Greg Abbott, autorizó la colocación de boyas ancladas al lecho del río cerca de Eagle Pass en 2023, lo que generó fuertes críticas por parte de organizaciones de derechos humanos, que señalaron una posible violación de tratados internacionales con México, especialmente tras reportes de cadáveres encontrados flotando en la zona.
Durante el período de comentarios públicos previo a la votación unánime del tribunal a favor de la resolución, representantes ambientalistas y de derechos humanos expresaron su postura.
Christopher Basaldú, cofundador de la Red Ambiental del Sur de Texas y miembro de la nación tribal Carrizo/Comecrudo, expuso diversas razones ambientales y culturales para oponerse a las nuevas boyas.
Mencionó desde el aumento de sedimentos en el río, que podría dañar las bombas de agua, hasta los microplásticos que afectarían los ecosistemas del sur de Texas, así como los suministros de agua y alimentos









