Donald Trump, ahora presidente electo, ha planteado una estrategia comercial agresiva que involucra imponer altos aranceles a las importaciones de México, Canadá y China. Estas tres naciones, que representan más del 40% del valor total de las importaciones de EE.UU., enfrentan la posibilidad de una reorganización masiva en las cadenas de suministro globales. Trump ha prometido imponer aranceles del 25% a productos mexicanos y canadienses desde el inicio de su mandato, además de incrementos en los aranceles a productos chinos, con el objetivo de fomentar la manufactura nacional. Sin embargo, esta visión enfrenta serios desafíos.
La infraestructura actual de Estados Unidos carece de capacidad para asumir la producción que estos aranceles buscarían repatriar, lo que, combinado con costos de manufactura más altos, podría traducirse en precios elevados para los consumidores. Como respuesta, las empresas podrían buscar alternativas. Vietnam emerge como un destino viable gracias a su capacidad de manufactura y costos competitivos, aunque enfrenta limitaciones de infraestructura y capacidad a medida que aumenta la demanda. Países europeos como Alemania, junto con Japón y Corea del Sur, podrían posicionarse como exportadores de automóviles, mientras que naciones asiáticas como Indonesia, Bangladesh y Camboya podrían convertirse en fuentes importantes de ropa y calzado.
En el caso de la electrónica, Taiwán, Malasia y Tailandia podrían ganar participación en el mercado estadounidense, mientras que países como India podrían ser considerados pese a estar mayormente orientados a su mercado interno. No obstante, muchas empresas podrían optar por mantener sus operaciones en países con aranceles elevados si esto representa el menor costo total. China, a pesar de los aranceles impuestos desde 2018, sigue siendo una fuente significativa de bienes debido a su capacidad y precios competitivos.
Aunque Trump busca un renacimiento de la manufactura en EE.UU., los altos costos de producción y la infraestructura insuficiente dificultan esta visión, obligando a las empresas a explorar opciones internacionales que minimicen costos y mantengan la calidad de los productos.









