Elsa Capuntas
Lucrecia.- ¡Por fin de vacaciones!
Coquino. – Ya no hay que ir a la escuela.
Lucrecia. -A ver Coquino, ahorita que hay tiempo vamos hacer la carta a santa Clos
Coquino. -Pero…
Lucrecia. – Ándale que en estas cosas ¡el tiempo es oro! Si no quieres te traiga un pedazo de carbón. Ya pensaste ¿qué le vas a pedir? Pídele un celular, de esos que se doblan como cartera.
Coquino. – ¿Un celular?
Lucrecia. – ¡Son bien prácticos pa la bolsa porque ocupan poco espacio! ¡Nombre cuando mi comadre me lo vea, se va ir pa tras!
Coquino. – Pero…
Lucrecia. – Y un viaje a la Riviera maya, pa recoger conchitas en la playa o hacer castillos de arena, ¿te gustaría? En vez de estar aquí congelándonos con este frío.
Coquino. – Bueno sí, pero…
Lucrecia. – Pos ándale, ponle también un coche nuevo pa llevarte a la escuela y llegues a tiempo, así no tendríamos que esperar si llega o no el camión, o si arranca el vejestorio de carro que tenemos
Coquino. – Es que…
Lucrecia. – Es que nada, agrégale a la lista también una televisión, grandota de esas que parece se salen las imágenes, pa ver mi novela, quiero decir pa que veas tus caricaturas
Coquino. – ¡Pero si ya tenemos una!
Lucrecia. -No importa, mientras la ponemos en mi recamara, ahí le hago un espacio. Pídele también una lavadora y secadora, pa que vayas con tu uniforme limpio y suavecito todos los días y ¡no parezca un cuero duro la ropa! ¡Que hasta rasquiña me da!
Coquino. -Yo no sé usarlas, ¡solo soy un niño!
Lucrecia. – ¿Pero bien que te la sabes poner y ensuciar verdad? Además, ya es tiempo que aprendas.
Gumercindo. – Ya llegué Lucrecia, ¿qué tanto escriben?
Coquino. – ¡La carta a santa Clos de mi mamá!
Lucrecia. – Ah que chamaco éste, ¡yo lo hago por ti! Además, pedir no empobrece, total chicle y pega.
Gumercindo. – (leyendo la carta. Querido Santa… me he portado bien …etc.) ¡Ay canijo!, ¡casi me infarto! Está carta no empobrece… ¡te lleva a la quiebra!






