ELSA CAPUNTAS
Lucrecia.- Coquino, tráeme las veladoras que están en mi recamara. Ya verás mamá que rechulo va quedar el altar este año.
Doña Rodaila.- Ponle más flor de cempasúchil y flor de garra de león pa que se vea ¡más colorido!
Gumercindo.- ¡Ya llegué Lucrecia! ¿qué es todo este amontonadero de tiliches, triques y comida? ¡Animas benditas! ¡Un muerto viviente! ¿qué hace este espectro aquí?
Lucrecia.– ¡Que majadero Gumercindo! ¡Es mami Rodaila! ¿No la reconoces? ¡Estamos armando el altar de muertos! ¡Recordando a nuestros familiares y seres queridos que pasaron a mejor vida!
Coquino.- ¡Esto es lo que encontré!
Gumercindo.- Yo me pregunto, ¿cuánto faltará para que pongamos la foto de tu mamá en el altar?
Lucrecia.-¿¿¿Qué dijiste??? ¡Esas velas no Coquino! ¡Este chamaco trayendo velas de cumpleaños!
Gumercindo.- ¡Digo que quedaron muy bien las fotos! en especial la de nuestro amigo Benjamín Galván Gómez.
Lucrecia.- ¡Fue el primero que puse! ¡cómo olvidarlo! Tanto que ayudó a la gente, tan servicial
Doña Rodaila.- ¡Un gran ser humano!
Gumercindo.- Hasta que coincidimos en algo “doña Rueda”, bueno y ¿los platillos? No los veo, ¿ya los tienes hechos?
Lucrecia.-¡Ya no me da tiempo de preparar! Así que los encargué a un restaurante, para que vayas a recogerlos, por cierto, vete preparado con la cartera.
Gumercindo.-¡Cómo se te ocurre encargar comida preparada! Precisamente ahora que subieron los precios de los restaurantes, ¡¿qué no ves cómo está la cosa con la inflación?! Hay que buscar cómo ahorrar, gastar menos, bueno si los que tienen lo hacen, ahí está el equipo de los Tecolotes, que se los andan despachando de Laredo, Texas! Si quieren ganar sus dolaritos, deben pagar impuestos, ya se los advirtió el mayor Pete Saénz.
Lucrecia.- Ay Gumercindo, tu siempre echando la sal, mejor ve a traer la comida y la cal.
Gumercindo. – Sí voy, pero con la condición que me lleve a tu mamá, la echamos en una bolsa de basura, ¡a ver si así se la llevan estos!







