La extraordinaria demanda de viviendas en renta que se registró durante 2024 y principios de 2025 comienza a disminuir conforme las constructoras finalizan los proyectos federales y municipales que detonaron el auge habitacional.
Técnicos de la firma Avalúos y Bienes Raíces (ABR) explicaron que la mayoría de los inquilinos eran empleados de compañías originarias del sur del país, contratados para levantar obras como el complejo de la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM) y el nuevo Cuartel de Seguridad Pública.
Estas empresas solían arrendar lotes de cinco o seis casas bajo contratos de un año —o por el tiempo que durara la obra—, lo que elevó entre 2 % y 3 % la ocupación del mercado de alquileres.
Con la fase estructural de la ANAM prácticamente concluida, muchos contratos han vencido y los inmuebles están siendo desocupados. El descenso, aunque esperado, impacta a los propietarios que aprovecharon el repunte.
“El mercado vuelve a su ritmo habitual; quien desee mantener su propiedad ocupada deberá ofrecer condiciones más flexibles”, advirtió un especialista de ABR.
Pese a la retracción en rentas, las ventas de casas continúan firmes, con un desempeño 20–25 % superior al promedio de 2023, impulsadas por la derrama económica que dejaron los proyectos públicos.
Organismos empresariales prevén que, una vez que el complejo aduanero y el cuartel entren en operación, surja una demanda más estable, ahora protagonizada por servidores públicos que se trasladarán con sus familias a la ciudad.
Mientras tanto, las autoridades locales recomiendan a los propietarios revisar precios y plazos contractuales para evitar prolongados periodos de vacancia y mantener la dinámica inmobiliaria que ha favorecido el desarrollo económico de Nuevo Laredo.









