El Banco de México (Banxico) ha decidido, por sexta vez consecutiva desde mayo, mantener la tasa de referencia en 11.25%, marcando un máximo histórico desde su implementación como instrumento principal de política monetaria. Esta resolución refleja la preocupación continua sobre la persistencia de la inflación y su gradual descenso.
La Junta de Gobierno del Banxico, de manera unánime, optó por no cambiar la tasa debido a un proceso de desinflación en curso, aunque reconocieron la existencia de desafíos presentes.
El banco central resaltó la necesidad de mantener la tasa en su nivel actual durante un tiempo para lograr una convergencia estable y ordenada de la inflación general hacia la meta del 3.0%.
A pesar de mantener sin cambios el pronóstico de inflación para el cierre de 2023 en un 4.4%, el Banxico revisó al alza la inflación esperada para el cierre de 2024, ubicándola en un 3.5%. No obstante, se anticipa que la inflación converja a la meta en el segundo trimestre de 2025.
El banco identificó riesgos tanto al alza como a la baja para estas previsiones, como la persistencia de la inflación subyacente, la depreciación cambiaria y la posible resiliencia de la economía, entre otros factores.
Los analistas de varias instituciones financieras, como Scotiabank, Banorte, Citibanamex e Intercam, prevén posibles recortes en la tasa de interés del Banxico a partir del primer trimestre de 2024, aunque difieren en los momentos específicos y el grado de disminución, señalando un posible escenario de flexibilización en la política monetaria en el futuro cercano.









