Después de una espera intensa, la tercera temporada de El Juego del Calamar llegó a su desenlace, dejando a los fans con un final tan impactante como simbólico. En esta entrega, la serie surcoreana redobló la apuesta con pruebas aún más crueles y dilemas morales que llevaron a los personajes a sus límites más extremos, mientras abordaba una feroz crítica a la corrupción de la naturaleza humana.
En el centro de la historia volvió a estar Seong Gi-hun, el jugador 456, quien tras una rebelión fallida y la muerte de un amigo cercano, decide seguir en los juegos con un objetivo más grande: proteger a la bebé de la jugadora 222 y desmantelar el sistema desde adentro. La gran sorpresa vino cuando el líder de los juegos, Hwang In-ho, reveló su verdadera identidad y puso a Gi-hun frente a un dilema mortal: asesinar a todos mientras dormían para garantizar su supervivencia y la de la niña. Gi-hun, fiel a su humanidad, rechaza esta opción y opta por enfrentarse al último juego.
El clímax de la temporada es una prueba de plataformas que se convierte en una traición cuando Myung-gi, el jugador 333 y padre de la bebé, intenta deshacerse de Gi-hun y de su propia hija para quedarse como único ganador. La lucha final termina con la caída de Myung-gi, pero sin activar el mecanismo que oficializa su victoria. En un giro conmovedor, Gi-hun, demostrando que no es igual a los VIP ni al líder, se sacrifica lanzándose al vacío. Con su muerte, la bebé se convierte en la ganadora inesperada del Juego del Calamar.
El epílogo del episodio muestra a Hwang In-ho entregando a la niña y la fortuna del premio a su hermano, el expolicía Hwang Joon-ho, mientras se inicia la destrucción de la isla para borrar todo rastro de los juegos. Por su parte, No-eul, la desertora norcoreana, sobrevive y emprende un viaje a China en busca de su hija, mientras que otros personajes como la familia de Sae-byeok reciben un cierre emocional en el aeropuerto.
La escena final abre la puerta a una posible expansión de los juegos en Estados Unidos, insinuada con la aparición de una nueva reclutadora interpretada por Cate Blanchett. Aunque el creador Hwang Dong-hyuk ha declarado que no planea una cuarta temporada, la producción deja pistas de un spin-off o precuela, manteniendo viva la tensión y la crítica social que convirtieron a El Juego del Calamar en un fenómeno mundial.









