Una serie de apagones repentinos han dejado a decenas de ciudades en la oscuridad en México, afectando a 21 estados y provocando cortes de energía en áreas urbanas y rurales. Tamaulipas, Hidalgo, Chiapas, Coahuila, y otras entidades enfrentaron problemas en su suministro eléctrico, causando preocupación entre la población y desafíos adicionales durante una de las temporadas más calurosas del año.
La situación se agravó con la declaración de dos Estados Operativos de Emergencia en el Sistema Interconectado Nacional, lo que resultó en apagones generalizados en todo el país. Ciudades como Tula, Pachuca, y Matamoros se vieron afectadas, junto con la capital, Ciudad de México, y su área metropolitana, así como otras localidades importantes como Monterrey y León.
Los cortes de energía no solo han causado inconvenientes a nivel doméstico, sino que también han tenido un impacto significativo en la vida cotidiana y en la infraestructura vital, como el suministro de agua, el transporte y los servicios médicos. Además, la combinación de altas temperaturas y la falta de electricidad ha exacerbado la situación, poniendo en riesgo la salud y el bienestar de la población.
Las causas exactas de estos apagones masivos aún no están claras, pero el Centro Nacional de Control de Energía (Cenace) ha informado que al menos 11 plantas eléctricas salieron de operación, lo que contribuyó a la falta de suministro. Se han implementado medidas de emergencia para abordar la situación, incluyendo la interrupción rotativa del suministro eléctrico en algunas áreas para mantener el equilibrio en el sistema.
A pesar de los esfuerzos por restablecer la energía eléctrica, la incertidumbre persiste sobre la duración y el alcance de estos apagones, así como sobre las posibles repercusiones a largo plazo en el suministro eléctrico del país. Mientras tanto, se espera que las autoridades continúen monitoreando la situación y tomando medidas para mitigar el impacto en la población afectada.









