La situación humanitaria en la Franja de Gaza alcanza niveles críticos mientras la ONU acusa a Israel de obstruir el acceso a la ayuda necesaria. Funcionarios de alto rango señalan que una «hambruna en toda regla» está devastando el norte del enclave, con graves consecuencias que se extienden hacia el sur.
El Programa Mundial de Alimentos advierte sobre el «horror» que enfrenta la población, describiendo una crisis alimentaria inminente. Sin embargo, denuncian que los esfuerzos humanitarios se ven constantemente obstaculizados por Israel, con incidentes que van desde disparos a convoyes hasta detenciones y amenazas al personal de la ONU en los puntos de control.
La agencia de refugiados palestinos de la ONU insta tanto a Israel como a los grupos armados a permitir el acceso sin trabas de la ayuda humanitaria y a garantizar su distribución equitativa. La situación es desesperada, con informes que indican que el 20% de la población ya sufre de escasez extrema de alimentos, mientras que la inanición y la enfermedad se cobran vidas diariamente.
Este escenario pone de manifiesto una catástrofe humanitaria prevenible, pero el acceso limitado y las tensiones en la región dificultan los esfuerzos para salvar vidas. La ONU advierte que cuando se declara formalmente una hambruna, suele ser demasiado tarde para muchas personas. Con llamados desesperados por acción urgente, la comunidad internacional enfrenta el desafío de evitar una tragedia aún mayor en Gaza.









