El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, encabezó la inauguración de “Alligator Alcatraz”, un controvertido centro de detención migratoria ubicado en los Everglades de Florida, convertido en prisión gracias a la transformación del Aeropuerto de Entrenamiento y Transición Dade-Collier. La instalación, que comenzará operaciones esta semana, tiene capacidad para albergar hasta 5 mil migrantes, según informaron las autoridades federales.
Trump destacó durante su visita que la ubicación remota y la fauna local, plagada de caimanes y otros animales peligrosos, funcionarán como un “muro natural” para impedir fugas de personas retenidas. “No siempre hay tierras tan hermosas y seguras. Aquí hay muchos policías disfrazados de caimanes”, bromeó el mandatario ante la prensa, asegurando que el aislamiento y el entorno hostil contribuirán a mantener bajo control a quienes considera “amenazas a la seguridad pública”.
La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, recalcó que el nuevo centro respalda la estrategia migratoria de Trump de intensificar las deportaciones mediante la expansión de la capacidad carcelaria. Además, insistió en la urgencia de que el Congreso apruebe la Ley Única, Grande y Hermosa, proyecto que permitiría ampliar esta red de centros de detención en todo el país. La iniciativa está prevista para votarse en el Senado antes del 4 de julio.
El fiscal general de Florida, James Uthmeier, defendió la localización de la prisión, señalando que el ambiente salvaje reduce costos de seguridad y dificulta cualquier intento de fuga. “No hay adónde ir, ni dónde esconderse, fuera de los caimanes y pitones”, escribió en X. Por su parte, la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, dijo que estas instalaciones permitirán encerrar rápidamente a migrantes con historial criminal que, según Trump, ingresaron durante la administración anterior.
La inauguración estuvo acompañada de protestas de ambientalistas y comunidades nativas americanas, quienes denuncian que la construcción invade zonas protegidas y viola la Ley de Especies en Peligro de Extinción. Pese a los amparos legales presentados, la administración federal mantiene firme el plan de abrir y expandir estos recintos, considerando su ubicación remota como una ventaja estratégica.
Trump ya había utilizado otros enclaves controvertidos como la Bahía de Guantánamo y centros en El Salvador para detener y procesar migrantes. La Casa Blanca adelantó que espera replicar el modelo de “Alligator Alcatraz” en otras regiones del país como parte de lo que Trump llama “la mayor campaña de deportación masiva en la historia de Estados Unidos”.
El gobernador de Florida, Ron DeSantis, calificó la prisión como “la más segura posible”, mientras decenas de manifestantes se apostaron en la carretera de acceso para expresar su rechazo al proyecto. Pese a la oposición, la Casa Blanca asegura que la instalación reducirá la criminalidad y reforzará la seguridad nacional. La polémica cárcel se convierte así en un símbolo de la política migratoria más dura que impulsa Trump de cara a sus aspiraciones políticas y la campaña electoral en curso.









