Bajo una fuerte presión del presidente estadounidense Donald Trump, los 32 países miembros de la OTAN acordaron este miércoles en La Haya aumentar su gasto en defensa al 5% del Producto Interno Bruto antes de 2035, en una medida sin precedentes. Trump celebró el resultado como una “victoria monumental” para Estados Unidos, que actualmente asume el 62% del presupuesto militar de la alianza. La cumbre fue organizada con un formato reducido y sin espacio para controversias, lo que permitió a Trump imponer su línea dura sin resistencia significativa.
La nueva meta del 5% duplica ampliamente el anterior objetivo del 2%, alcanzado hasta ahora por solo 22 miembros. Este aumento implica que Europa y Canadá deberán destinar mucho más dinero al equipamiento bélico, infraestructura y protección de fronteras. Aunque el compromiso fue aceptado de forma general, España intentó frenarlo. El presidente Pedro Sánchez consideró un “error” comprometerse a tal nivel de inversión y defendió que el foco debería estar en las capacidades estratégicas más que en porcentajes fijos.
Trump, visiblemente irritado por la postura española, acusó a Madrid de “no pagar lo que debe” y advirtió que esto podría tener consecuencias en el terreno comercial. La declaración final de la cumbre omitió referencias a China, Irán, Corea del Norte, cambio climático o igualdad de género, reflejando una agenda alineada con los intereses del mandatario estadounidense. El primer ministro neerlandés Mark Rutte elogió a Trump en repetidas ocasiones, llegando incluso a llamarlo “papito”, y aseguró que todos los países cumplirán el nuevo objetivo sin excepciones.
En paralelo, Trump anunció que Estados Unidos reanudará contactos diplomáticos con Irán “la próxima semana”, tras los recientes bombardeos a instalaciones nucleares del país persa. Afirmó que la ofensiva “retrocedió el programa nuclear iraní décadas” y aseguró que la tregua entre Irán e Israel “está funcionando muy bien”. La cumbre fue diseñada cuidadosamente para evitar choques con Trump, limitando incluso la participación del presidente ucraniano Volodimir Zelenski, y priorizando una narrativa que consolidara el liderazgo del mandatario estadounidense en el ámbito internacional.









