La violencia escolar vuelve a golpear Texas; la comunidad educativa exige respuestas ante el creciente clima de inseguridad.
Un tiroteo registrado la tarde del martes en la Escuela Secundaria WilmerHutchins, en Dallas, dejó a cuatro estudiantes heridos y provocó una fuerte movilización policial.
Las autoridades del Distrito Escolar Independiente de Dallas informaron que un sospechoso fue detenido horas después del incidente, aunque no se han proporcionado detalles adicionales sobre su identidad o situación legal.
De acuerdo con el Departamento de Bomberos y Rescate de Dallas, tres de los estudiantes, todos varones, sufrieron heridas de bala, mientras que un cuarto resultó con una lesión musculoesquelética en la parte inferior del cuerpo.
Las edades de los jóvenes baleados oscilan entre los 15 y 18 años. Todos fueron trasladados a hospitales cercanos; su estado de salud varía de grave a estable, sin que se tema por la vida de ninguno.
La superintendente del distrito, Stephanie Elizalde, expresó su consternación durante una conferencia de prensa realizada horas después del hecho: “Francamente, esto se está volviendo demasiado familiar. Y no debería serlo”.
Asimismo, informó que la escuela permanecerá cerrada el resto de la semana y que se ofrecerá apoyo psicológico a los alumnos. La jefa adjunta de policía del distrito, Christina Smith, explicó que la investigación sigue en curso y calificó el proceso como “dinámico”.
Confirmó que el arma utilizada en el ataque no ingresó al plantel durante el horario habitual de entrada, lo cual sugiere que se introdujo en otro momento.
“No fue una falla del personal ni de los protocolos de seguridad”, aseguró, aunque evitó brindar más detalles sobre cómo se logró burlar el sistema de control.
El tiroteo generó escenas de tensión en el campus, que alberga a cerca de 1,000 estudiantes. Imágenes aéreas transmitidas por medios locales mostraban una fuerte presencia policial en las inmediaciones del colegio, mientras los padres acudían a recoger a sus hijos.
El proceso de evacuación y reunificación con las familias se realizó sin mayores incidentes, según informaron las autoridades. La comunidad educativa expresó su preocupación ante la reincidencia de hechos violentos.
En abril del año pasado, otro estudiante disparó contra un compañero en el mismo plantel. “No puedo seguir pasando por esto como madre”, dijo Shauna Williams, madre de dos estudiantes, a la cadena KDFW.
“Es aterrador pensar que puedes perder a tus hijos por enviarles a la escuela”. El gobernador de Texas, Greg Abbott, emitió un comunicado lamentando los hechos: “Nuestros corazones están con las víctimas de este acto de violencia sin sentido”.









