Los campeones de la Serie Mundial, Dodgers de Los Ángeles, fueron recibidos este lunes en la Casa Blanca por el presidente Donald Trump, quien apartó momentáneamente los asuntos económicos y políticos para ofrecerles una ceremonia de reconocimiento. En medio de tensiones financieras globales por sus recientes medidas arancelarias, el mandatario dedicó tiempo a celebrar la hazaña deportiva del equipo angelino, que se coronó tras vencer a los Yankees en la última Serie Mundial.
Durante la ceremonia, Trump elogió al equipo por su talento y espíritu competitivo, y se mostró particularmente impresionado por la actuación del astro japonés Shohei Ohtani, a quien saludó con entusiasmo. Ohtani fue una de las figuras clave del campeonato, al convertirse en el primer jugador en conectar más de 50 jonrones y lograr 50 robos de base en una sola temporada. El presidente también aprovechó el momento para lanzar una crítica indirecta a los Red Sox por haber dejado ir a Mookie Betts, justo mientras estrechaba su mano. Cabe destacar que Betts, quien en su etapa anterior con Boston no acudió a la Casa Blanca, asistió por primera vez como miembro de los Dodgers.
Trump recibió de manos del lanzador Clayton Kershaw una camiseta personalizada con el número 47, en referencia al posible retorno del mandatario a la presidencia tras las elecciones de 2024. También tomó la palabra Mark Walter, copropietario del equipo, en un evento que fue breve pero simbólico. El presidente deseó éxito a los Dodgers en la actual temporada y expresó su deseo de volver a verlos en la Casa Blanca en 2026, insinuando que podrían repetir el título.
Con esta ceremonia, los Dodgers se unieron a los Panthers de Florida, campeones de la Copa Stanley, como los primeros equipos deportivos en visitar a Trump en su segundo mandato. El gesto presidencial buscó destacar los logros deportivos por encima de las tensiones políticas y económicas que marcan su gestión actual.










