Al menos 50 países han solicitado iniciar negociaciones con Estados Unidos para discutir la imposición de aranceles a sus exportaciones, como parte de la estrategia comercial impulsada por el presidente Donald Trump. La llamada “medicina” arancelaria, como la ha calificado el propio mandatario, ha generado un efecto inmediato en los mercados y ha motivado a varios gobiernos a buscar un nuevo trato con Washington, según funcionarios estadounidenses.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, señaló que medio centenar de naciones ya se han puesto en contacto con la Casa Blanca para intentar reducir los gravámenes y frenar la manipulación de divisas. Entre los países que públicamente han pedido mejores condiciones comerciales se encuentran Israel, Zimbabue, Taiwán, Camboya e India. Incluso Rusia, que no forma parte del grupo de más de 100 países sancionados por Estados Unidos, ha mostrado disposición para iniciar un diálogo, reveló Kevin Hassett, director del Consejo Nacional de Economía.
El pasado sábado entró en vigor un impuesto general del 10% a las importaciones en EE.UU., y se espera un incremento a 20% para la Unión Europea y a 34% para China en los próximos días. A partir del 9 de abril, también se aplicarán aranceles de hasta 50% a otras naciones, sin posibilidad de negociación, según confirmó el secretario de Comercio, Howard Lutnick. Trump justificó las medidas argumentando que los mercados deben pasar por un “tratamiento fuerte” para corregir décadas de políticas injustas.
Pese al nerviosismo económico global y a la caída de los mercados, el gobierno estadounidense descarta una recesión a causa de los aranceles. Bessent minimizó el impacto negativo y afirmó que los efectos sobre el consumidor serán manejables. Mientras tanto, las negociaciones avanzan con países que, hasta hace poco, se mantenían al margen del conflicto comercial.










