En medio de intensos debates y protestas, la Cámara de Diputados de Argentina aprobó el decreto de necesidad y urgencia (DNU) promovido por el presidente Javier Milei, que permite al Gobierno negociar un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). La iniciativa obtuvo 129 votos a favor, 108 en contra y 6 abstenciones, marcando una victoria significativa para la administración libertaria en un contexto de críticas por la falta de transparencia y el procedimiento utilizado.
La sesión estuvo marcada por la tensión dentro y fuera del Congreso. En las calles, cientos de manifestantes, incluidos jubilados, protestaron contra las políticas económicas del gobierno. Mientras tanto, en el recinto, los legisladores opositores del kirchnerismo y la izquierda expresaron su rechazo al acuerdo. La diputada kirchnerista Vanesa Siley cuestionó la falta de información clara sobre el monto de la deuda y los activos en juego, mientras que Máximo Kirchner advirtió que el acuerdo fracasará y criticó el historial de endeudamiento del país con el FMI.
Por otro lado, el bloque opositor moderado mostró posturas divididas. Facundo Manes, del bloque Democracia, calificó la aprobación por decreto como una «triple irresponsabilidad: institucional, económica y política». Miguel Pichetto, de Encuentro Federal, criticó la falta de diálogo del Ejecutivo con los legisladores, argumentando que solo se enviaron funcionarios secundarios para defender la medida. A pesar de las críticas, Pro, la Unión Cívica Radical (UCR) y la Coalición Cívica votaron a favor del decreto, aunque con reservas. Rodrigo de Loredo, de la UCR, subrayó que el acuerdo solo brinda tiempo, pero no soluciona los problemas estructurales del país.
La sesión no estuvo exenta de incidentes. Martín Menem, presidente de la Cámara, enfrentó críticas después de que se filtrara un audio donde instaba a los diputados oficialistas a generar disturbios. La diputada Marcela Pagano, disidente dentro del oficialismo, utilizó un megáfono para protestar contra Menem, afirmando: «No les tengo miedo, no me van a callar».
A pesar de las tensiones y las divisiones políticas, el gobierno de Milei logró reunir los votos necesarios para aprobar el decreto, lo que le permite avanzar en las negociaciones con el FMI. Esta medida busca estabilizar la economía y brindar seguridad a los mercados internacionales, aunque el debate sobre el endeudamiento y la legalidad del procedimiento continúa generando controversia en el panorama político argentino.









