Elon Musk, director ejecutivo de Tesla y asesor presidencial, ha generado una fuerte controversia tras compartir en la plataforma X un mensaje que atribuye a los empleados del sector público la responsabilidad de los asesinatos masivos cometidos durante los regímenes de Adolf Hitler, Joseph Stalin y Mao Zedong. En su publicación, Musk afirmó que «Stalin, Mao y Hitler no asesinaron a millones de personas, fueron los trabajadores del sector público quienes lo hicieron», lo que provocó una rápida y contundente respuesta de sindicatos y figuras públicas en Estados Unidos.
La Federación Estadounidense de Empleados Estatales, Municipales y de Condados (AFSCME), representada por su presidente Lee Saunders, calificó los comentarios de Musk como ofensivos e ignorantes. Saunders declaró que los empleados públicos, como enfermeras, profesores y bomberos, trabajan para mantener seguras y saludables a las comunidades, y rechazó enérgicamente la insinuación de que estas personas son responsables de crímenes genocidas. Además, acusó a Musk y otros multimillonarios de estar desconectados de las realidades de la clase trabajadora y de promover políticas que recortan programas sociales esenciales como Medicaid y la Seguridad Social.
El mensaje de Musk se produjo en medio de un creciente rechazo hacia Tesla y su propio papel en la política estadounidense. En las últimas semanas, las agencias de Tesla en Oregon han sido blanco de ataques, y algunos propietarios han considerado vender sus vehículos debido a la controversia. En un intento por revertir la percepción pública, el expresidente Donald Trump compró un Tesla y animó a otros republicanos a hacer lo mismo, mientras Musk anunció un aumento en la producción de la compañía en Estados Unidos.
No es la primera vez que Elon Musk enfrenta críticas por comentarios relacionados con el nazismo. En enero, durante un evento en el Capital One Arena en Washington para celebrar el regreso de Trump a la Casa Blanca, Musk realizó un gesto que algunos interpretaron como un saludo nazi. Aunque desestimó las acusaciones como un «ataque gastado», su apoyo a la ultraderecha alemana en las elecciones de febrero pasado ha reforzado las críticas hacia él.
En respuesta a la indignación generada, Musk compartió una imagen del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, junto a un Tesla, como prueba de que no es antisemita. Netanyahu ha defendido públicamente a Musk, calificándolo como un «gran amigo de Israel». Sin embargo, las declaraciones del magnate han alimentado un clima de tensión y escepticismo, mientras las acciones de Tesla continúan enfrentando una presión a la baja en los mercados.









