El Miércoles de Ceniza marca el comienzo de la Cuaresma, un tiempo litúrgico en el que la Iglesia católica invita a los fieles a la reflexión, la conversión y la renovación espiritual. Este periodo de 40 días es una oportunidad para acercarse a Dios con humildad y amor, reconociendo aquello que se debe mejorar en la vida cristiana.
El padre Rogelio Lozano Alcorta, párroco de la iglesia San Antonio María Claret, destacó la importancia de este tiempo de gracia: “Estamos iniciando un año más donde celebraremos el tiempo santo de la Cuaresma. El Señor nos llama a cada uno de nosotros a volvernos hacia Él, a reconciliarnos y a vivir en gracia. Este año continuamos viviendo lo que es el año santo, y por ello nos da mucho gusto el poder compartir la alegría de mantenernos en esa esperanza”, dijo.
Como parte de la celebración del Miércoles de Ceniza, en la parroquia San Antonio María Claret se oficiará una misa a las 8 de la mañana, y durante todo el día se impondrá la ceniza a los fieles.
Además, habrá una misa a las 7 de la tarde para quienes deseen participar en la tarde. Enfatizó que recibir la ceniza no es obligatorio, ya que se trata de un sacramental y no de un sacramento: “Sabemos nosotros bastante bien que no es necesario tomar la ceniza, porque si fuera como un sacramento, la ceniza sería obligatoria. La gente la asume con mucho gusto porque así se ha venido presentando, pero no es pecado mortal el que alguien no venga a recibirla”, mencionó.
Precisó que más allá del simbolismo de la ceniza, la Iglesia llama a los fieles a un verdadero cambio de corazón. Durante la Cuaresma, se invita a participar en celebraciones eucarísticas, penitenciales y en el sacramento de la reconciliación, preparando así el espíritu para la celebración más importante del cristianismo: la Pascua del Señor.
El llamado refirió es abierto a toda la comunidad para que aproveche este tiempo de gracia, acudiendo a las parroquias no solo a recibir la ceniza, sino también a confesarse, ganar indulgencias y acercarse a Dios con un corazón renovado. “Eso es lo esencial: que nos acerquemos a Dios y recibamos su misericordia y su perdón”, concluyó el padre Lozano Alcorta.










