Un hospital en Odessa, Texas en el Condado de Lubbock, reportó la muerte de un menor; hay más de 130 casos de niñas y niños con sarampión en el estado de la estrella solitaria.
HOUSTON, TX.- Un menor de edad se convirtió en la primera víctima mortal de un brote de sarampión en Texas, sur de Estados Unidos, en donde más de 130 personas han resultado contagiadas, informaron este miércoles las autoridades de Salud.
“El niño en edad escolar que no fue vacunado fue hospitalizado en Lubbock (noroeste de Texas) la semana pasada y dio positivo para sarampión”, dijo el Departamento de Salud estatal en un comunicado de prensa.
Desde principios de año, se han registrado 124 casos de sarampión en el oeste de Texas y nueve en el vecino estado de Nuevo México, lo que ha incrementado la preocupación por el resurgimiento de esta enfermedad altamente contagiosa en medio de una disminución de las tasas de vacunación.
El brote coincide con el comienzo del mandato de Robert F. Kennedy Jr. como Secretario de Salud en la administración de Donald Trump, un puesto que influye en la política de inmunización del país.
Este miércoles, el alto funcionario indicó que se registran hasta ahora dos muertes por sarampión.
“Dos personas han muerto, lo estamos vigilando”, dijo Kennedy Jr. durante una reunión del gabinete de Donald Trump transmitida por la televisión.
Kennedy, un escéptico declarado de las vacunas, ha sido cuestionado por vincular la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola (MMR) con el autismo, una afirmación que ha sido desacreditada por completo por la investigación científica.
La mayoría de los casos se dan en niños. Dieciocho de ellos han sido hospitalizados en Texas.
“Aunque los múltiples brotes de sarampión en Estados Unidos no habían provocado ninguna muerte, era sólo cuestión de tiempo que se produjera una”, dijo a la AFP el médico especialista en enfermedades infecciosas Amesh Adalja, de la Universidad Johns Hopkins.
“El sarampión sigue matando a más de 100 mil personas cada año en todo el mundo. La muerte debería servir como recordatorio de que hubo una razón por la que se desarrolló la vacuna y de que la vacuna es valiosa para las personas. Estas muertes son casi totalmente evitables”, agregó.
El epicentro del brote es el condado de Gaines, hogar de una importante población menonita, una secta cristiana con un historial de reticencia a las vacunas. La ley de Texas permite exenciones de vacunas por razones de conciencia, incluidas las creencias religiosas.










