El bloque conservador liderado por Friedrich Merz se impuso en las elecciones legislativas de Alemania con el 28% de los votos, asegurando 208 escaños en el Parlamento. Sin embargo, no alcanzó la mayoría absoluta, lo que lo obliga a buscar alianzas para formar gobierno. En un hecho sin precedentes en la posguerra, el partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD) obtuvo el 20% de los votos, alcanzando 151 escaños y consolidándose como una fuerza política relevante.
Merz, quien se perfila como el próximo canciller en reemplazo del socialdemócrata Olaf Scholz, descartó cualquier pacto con AfD y enfatizó la necesidad de conformar un gobierno cuanto antes para abordar desafíos internacionales. Mientras tanto, el actual Partido Socialdemócrata sufrió una dura derrota, quedando en tercer lugar con solo 121 escaños y el 16% de los votos.
El resultado fue celebrado en Estados Unidos por Donald Trump, quien elogió la victoria conservadora como un rechazo a políticas progresistas. Por su parte, la OTAN, a través de su jefe Mark Rutte, felicitó a Merz y destacó la importancia de su liderazgo en un contexto de crisis económica y el conflicto en Ucrania.









