La derrota de los Kansas City Chiefs en el Super Bowl LIX ante los Philadelphia Eagles no solo impidió que el equipo hiciera historia como el primer tricampeón de la era moderna, sino que también dejó incertidumbre sobre el futuro de algunos de sus jugadores clave. Uno de los más destacados es Travis Kelce, el experimentado ala cerrada, quien ha sido un pilar fundamental en la ofensiva del equipo durante más de una década. Sin embargo, tras esta dura caída, Kelce ha dejado entrever que su continuidad en la NFL no está completamente asegurada.
En el más reciente episodio de su podcast New Heights, Kelce mencionó que no tomará una decisión apresurada sobre su futuro en el fútbol americano. «Sé que todo el mundo quiere saber si jugaré el próximo año y, en este momento, estoy dejando todo para el futuro. No estoy tomando decisiones locas», comentó el jugador, dejando en claro que se tomará el tiempo necesario para reflexionar antes de anunciar cualquier determinación sobre su carrera.
Si bien durante la semana previa al Super Bowl había expresado su intención de jugar la temporada 2025, sus recientes declaraciones muestran un tono más reservado. En su conversación con su hermano Jason Kelce, quien recientemente anunció su retiro, Travis destacó el enorme desgaste físico y mental que ha acumulado en los últimos años. «He tenido suerte en los últimos cinco o seis años: he jugado más fútbol americano que nadie. Es gracias a la gente que está en ese edificio. El hecho de que sigamos yendo a estos campeonatos de la AFC y a estos Super Bowls significa que estoy jugando tres partidos más que el resto de la liga», señaló.
El impacto físico de una carrera tan exitosa es innegable, y aunque Kelce sigue desempeñándose a un nivel élite, la posibilidad de un retiro empieza a ser una opción real. Su situación recuerda la de otros jugadores veteranos que, tras largos años de éxito, optaron por dejar el deporte en su punto más alto antes de sufrir un declive en su rendimiento o enfrentar lesiones más graves.
Mientras tanto, la NFL sigue cosechando los frutos del evento más importante de la temporada. El Super Bowl LIX rompió récords de audiencia y generó más de 800 millones de dólares en ingresos publicitarios para Fox Corp. La cifra superó los 600 millones que la cadena recaudó en 2023, con anuncios de 30 segundos que llegaron a costar más de 8 millones de dólares. Además, el encuentro fue visto por 127.7 millones de espectadores, de los cuales 14.5 millones lo hicieron a través de plataformas de streaming, reflejando el creciente impacto digital del evento.









