En 2024, México experimentó un notable incremento en la llegada de migrantes provenientes de Sudamérica, superando por primera vez a los flujos migratorios tradicionales de Centroamérica y el Caribe. De los 925,085 migrantes que arribaron al país en busca de mejores oportunidades, 444,536 (48.05%) eran originarios de Venezuela, Ecuador, Colombia y Perú.
Los venezolanos lideraron esta migración con 266,846 ingresos registrados entre enero y agosto de 2024, representando uno de cada cuatro migrantes en situación irregular en México. Este aumento es significativo en comparación con los 21,169 venezolanos registrados en el mismo periodo de 2023.
Les siguieron los ecuatorianos con 92,487 migrantes, los colombianos con 59,434 y los peruanos con 25,769. En conjunto, estos grupos superaron a los migrantes provenientes de Honduras, Guatemala, El Salvador y Nicaragua, que sumaron 243,318 llegadas en el mismo año. Además, las llegadas desde Haití y Cuba totalizaron 68,927 ingresos.
Este cambio en los patrones migratorios refleja las crecientes dificultades económicas y políticas en varios países sudamericanos, impulsando a sus ciudadanos a buscar nuevas oportunidades en México. Según el Operational Data Portal de la Agencia de la ONU para los Refugiados, México se encuentra entre los cinco principales países con nuevos solicitantes de asilo a nivel mundial.
La creciente afluencia de migrantes sudamericanos presenta desafíos significativos para México en términos de políticas migratorias, infraestructura y servicios de apoyo. Las autoridades mexicanas enfrentan la tarea de gestionar este flujo migratorio de manera efectiva, garantizando la seguridad y bienestar tanto de los migrantes como de las comunidades receptoras.
Este fenómeno también subraya la necesidad de una cooperación regional más estrecha para abordar las causas fundamentales de la migración y desarrollar estrategias integrales que beneficien a todos los países involucrados.









