El gobierno de Turquía, a través de su ministro de Relaciones Exteriores, Hakan Fidan, confirmó que planea lanzar una ofensiva militar en el noreste de Siria contra la milicia kurda YPG. Fidan advirtió que la operación será inevitable si las Unidades de Protección Popular (YPG) no cumplen con las demandas de Ankara, reiterando que Turquía considera a este grupo como una organización terrorista vinculada al Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), que lleva décadas enfrentándose al Estado turco.
La YPG, principal fuerza de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), cuenta con el apoyo de Estados Unidos, especialmente por su papel en la lucha contra el Estado Islámico. Sin embargo, esta alianza ha tensado las relaciones entre Turquía y los aliados occidentales. En declaraciones recientes, el presidente Recep Tayyip Erdogan también ordenó a sus tropas prepararse para gestionar las prisiones y campos en Siria donde se encuentran detenidos miembros del Estado Islámico, en caso de que los nuevos dirigentes sirios no puedan mantener el control.
Esta ofensiva refleja la postura firme de Turquía contra cualquier grupo que considere una amenaza para su seguridad nacional, aunque los vínculos entre la YPG y el PKK generan un constante punto de discordia en la política internacional. La región, marcada por la inestabilidad tras la guerra civil siria, enfrenta nuevamente un posible aumento en las tensiones militares y humanitarias.









