Nuevo Laredo enfrenta una crisis operativa desde el inicio del año, tras sufrir una suspensión masiva de energía eléctrica y la caída del sistema central de Aduanas. Esto provocó largas filas de tractocamiones y parálisis en las rutas de comercio internacional.
La mañana del primer jueves de enero, la Aduana de Nuevo Laredo sufrió un colapso total en sus operaciones debido a un grave problema con el suministro eléctrico, que dejó inoperantes tanto la aduana local como la de Colombia.
La falta de energía, producto de un fallo en los transformadores, dejó paralizadas las actividades comerciales y generó una caída del sistema centralizado de Aduanas.
Esta situación, calificada de “grave” por las autoridades, ocasionó que las vías de acceso al Puente III, que conecta con Estados Unidos, quedaran completamente saturadas por camiones de carga.
El coronel Juan Edgardo Cedillo, titular de la Aduana de Nuevo Laredo, explicó que la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM) solicitó difundir el inconveniente a los usuarios, informando que la situación afectaba tanto a la Aduana de Nuevo Laredo como a la de Colombia.
La suspensión de energía eléctrica se prolongó desde el miércoles, lo que complicó aún más la situación al coincidir con el inicio del año, cuando las actividades comerciales suelen reiniciarse con normalidad.
“Los transformadores tronaron, lo cual generó un problema grave, y la dificultad de reparar la infraestructura causó que no pudiéramos reactivar los servicios a tiempo”, detalló Cedillo.
La caída del sistema de Aduanas a nivel nacional empeoró la situación, afectando el flujo de mercancías hacia el norte.
Diversos organismos como el Comité de Comercio Exterior (COMCE) Noreste de México y la Asociación de Agentes Aduanales de Nuevo Laredo alertaron sobre la paralización de actividades y pidieron a sus miembros tomar precauciones.
La saturación de las rutas hacia el puente generó largas filas de camiones que esperaban cruzar hacia Estados Unidos, creando caos tanto en territorio mexicano como en la zona fronteriza de Las Minas, del lado estadounidense.
A medida que la crisis avanzaba, circuló la propuesta de que la ANAM, en coordinación con transportistas y agentes aduanales, habilitara el “pedimento certificado” para poder mantener el flujo de carga internacional, una medida temporal ante la parálisis de las aduanas.
El sector transporte y los agentes aduanales no tardaron en calificar la situación de “pérdidas millonarias”, ya que las operaciones paralizadas impactaron seriamente en la cadena de suministro y afectaron el comercio transfronterizo.









