El gobierno venezolano ha tomado una postura aún más estricta contra quienes consideran responsables de traición a la patria, tras el arresto del exministro de Petróleo y exjefe de la estatal PDVSA, Pedro Tellechea. El exfuncionario fue detenido por sus supuestos vínculos con una empresa controlada por los servicios de inteligencia de Estados Unidos, lo que fue calificado por las autoridades venezolanas como un acto de traición. El delito de traición a la patria conlleva una pena de hasta 30 años de prisión en Venezuela.
Tellechea, quien había asumido la presidencia de PDVSA en enero de 2023 y el cargo de ministro de Petróleo en marzo del mismo año, fue señalado de haber entregado el sistema de control automatizado de la empresa a intereses estadounidenses. Este hecho ha sido fuertemente condenado por el gobierno de Nicolás Maduro, que ha intensificado su retórica y acciones contra la corrupción y la deslealtad en los altos cargos del país.
El arresto de Tellechea se enmarca en una serie de detenciones de exfuncionarios de la industria petrolera, que incluyen a figuras como Tareck El Aissami y Rafael Ramírez, quienes también enfrentan acusaciones de corrupción. Esta ofensiva contra la corrupción y la traición ha sido una prioridad para el régimen de Maduro, que busca consolidar su control sobre la principal fuente de ingresos del país: el petróleo.
Con más de 200 funcionarios encarcelados desde que Maduro ejerció su tercer mandato, la detención de Tellechea es vista como una muestra más del endurecimiento del gobierno frente a aquellos que consideran responsables de socavar los intereses nacionales. Mientras tanto, el país sigue enfrentando una grave crisis económica, con la industria petrolera en el centro de las disputas y las acusaciones de traición.









