El partido de izquierda radical Francia Insumisa (LFI) presentó una propuesta para destituir al presidente de Francia, Emmanuel Macron, acusándolo de cometer una “falta grave” a su deber constitucional por negarse a nombrar a un primer ministro de la coalición de izquierda Nuevo Frente Popular (NFP). Esta decisión se fundamenta en que Macron no respetó, según LFI, la voluntad expresada por el sufragio universal, ya que la alianza de izquierda encabezó las últimas elecciones legislativas con 193 escaños.
Los diputados de LFI argumentan que tanto la Asamblea Nacional como el Senado deben defender la democracia frente a lo que consideran una “tentación autoritaria” del presidente Macron. En su proposición de resolución, los parlamentarios afirman que la negativa de Macron a nombrar a Lucie Castets como primera ministra, tras consultar a las diferentes fuerzas políticas, constituye una violación de sus deberes presidenciales.
Según la Constitución francesa, el presidente tiene la facultad de nombrar al primer ministro, pero LFI considera que esta elección debería reflejar el resultado de las elecciones y la voluntad popular. Macron, por su parte, justificó su decisión argumentando que un gobierno encabezado por el NFP sería inmediatamente censurado por otros grupos en la Asamblea, lo que pondría en riesgo la estabilidad institucional del país.
El proceso de destitución del jefe de Estado, regulado por el artículo 68 de la Constitución, es complejo y difícil de llevar a cabo, ya que requiere la aprobación de dos terceras partes de los parlamentarios reunidos en una Alta Corte. Sin embargo, este desafío se intensifica dado que una parte considerable de la izquierda se ha mostrado reacia a apoyar esta medida. Además, Olivier Faure, líder del Partido Socialista francés, ha descartado la posibilidad de negociar con Macron para buscar un primer ministro, evitando así una fractura dentro de la izquierda del NFP.









